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Jenny Hval – Apocalypse, Girl

Este disco de Jenny Hval es inabarcable; me desafía y supera constantemente. Cada vez que lo escucho, encuentro nuevos sonidos que aumentan mi interés por seguir escuchándolo. Cada vez que pienso en sus letras, más preguntas me formulo. Cada vez estoy más inmerso en este apocalipsis. Cada reproducción dispara una nueva idea, otro pensamiento o un tema distinto con el que puedo asociar su música y palabras, y esa capacidad, tal vez, sea lo más interesante y destacable de este complejo y fascinante disco lleno de preguntas: las que manifiesta y también las que genera en el oyente.

“Algunas personas pudiesen interpretar mi música como muy personal e íntima, pero en realidad lo que trato de crear es esa situación para ti como oyente. No estoy tan interesada en hablar de mí misma; más bien quiero que pienses en ti mismo. Me interesa desafiar a las personas en ese sentido, de manera que, para lograrlo, debo hacer un trabajo introspectivo”, declaró Hval en una entrevista para el sitio thegreatdiscontent.com.

Demostrando su habilidad como escritora (publicó su novela Perlebryggeriet en 2009) y compositora, la noruega Jenny Hval crea una historia musical entrelazando finamente cada capítulo sin una estructura rígida. Derechos de las mujeres, sus dudas como artista, sexo, exitismo, capitalismo, religión y culpa son algunos de los temas abordados en sus canciones de una manera inteligente, atractiva, sarcástica y provocativa.

Statistics and newspapers tell me I am unhappy and dying,
that I need man and child to fulfill me,
that I’m more likely to get breast cancer.
And it’s biology, it’s my own fault, it’s divine punishment of the unruly.
[…]
You say I’m free now, that battle is over,
and feminism is over & socialism’s over.
Yeah, I say I can consume what I want now

Hace mucho tiempo que las letras de un disco no me atrapaban como las de Apocalypse, Girl. Y esto se debe tanto a lo que canta como a la manera en que lo hace. Porque el contenido se disfruta y valora en una instancia posterior, más consciente y analítica, mientras que su interpretación ingresa directamente en la cabeza de una manera más emocional e instintiva. Y ahí se evidencia el talento e inteligencia del intérprete, cuando la expresión y sonoridad de sus palabras logran transmitir el sentimiento de la canción.

Sobre su proceso creativo, Hval cuenta en la misma entrevista: “A veces escribo sin saber desde dónde surge y, precisamente, eso es lo que busco. No tengo pensamientos como: “Oh, tengo que expresar esto”. Simplemente escribo hasta que sale algo que, incluso, pareciera no venir de mí. Si escribo algo que no sabía que podía decir, que no me permitiría decir o que me avergüenza decir, entonces tal vez hay más personas que también lo están sintiendo. Tal vez necesita ser expresado, necesita ser dicho. Expresar algo sobre lo cual no reconozco el origen es importante para mí, como también lo es para muchos artistas. El arte descubre aquello que no es evidente”.

Las letras y la mutante voz de Jenny Hval son centrales en este disco, pero no lograrían nada sin el sonido oscuro y visual (tranquilamente podría haber sido la música de una película) que crea a través de la participación de los nueve músicos que aparecen en los créditos. La variedad de instrumentos (arpa, chelo, teclados y mellotron, entre otros) logran una cohesión increíble entre los pasajes más pop y los más experimentales, haciendo que Apocalypse, girl fluya de principio a fin. Tenso, complejo y fascinante.

Y lo dejo acá. A ver si escucho nuevamente el disco y se me ocurre otra cosa más que escribir.