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Entrevista NNM: Roman & Castro

Foto original para NNM por Talibañez (@tali_1974)

La ecuación para ser bueno en esto: a) tener bagaje musical y saber muy bien lo que haces; b) crear ritmos que te gusten y que le gusten al resto; c) aprender de las experiencias, ser profesional y lanzar música que mezcle A y B. Estoy seguro de que esa fórmula la conocen a la perfección el dúo Roman & Castro, a quienes les pedimos detener uno de sus último ensayos antes de pararse nuevamente en el festival Fauna Primavera. Nos dieron un tiempito, eso sí, para conversar en serio. Ni novatadas, ni cómo se conocieron, menos de su historia de años. ¡No! Aquí fuimos más allá, entendiendo que hay carrera y estatus muy bien ganados con trabajo.

Porque Sebastián Roman y Nicolás Castro son de esos tipos con los que hablas y todo te parece normal, fácil y lógico, aunque posiblemente no lo sea. En el barrio Italia, cerca de su cuartel general, donde llevan cinco años perpetrando remixes y temitas generadores de órbitas cool, sonidos para amaestrar las piernas y tallando finamente el talento con la maestría de unos
orfebres que destilan onda y frecuencia, disparamos esta entrevista. A preparar los pies, porque estos dos no pueden para de crear y pensar en hacerte mover de la mejor forma, mientras nosotros nos dejamos llevar gustosos. ¡Play!

Patricio Guzmán: ¿Qué le aporta por separado al dúo Roman por un lado y Castro por el otro, para que resulte efectivo?

Roman: Desde que partimos, Nico fue un gran aporte en mi carrera, porque él propuso un sistema de trabajo y una manera de presentar la música de una forma ordenada y concreta. El Nico tiene un talento para imaginar los tracks en la pista y armar las estructuras, algo que no es mi fuerte. Con el tiempo lo he ido aprendiendo. Él ayudó mucho a que el proyecto fuera presentable.

Nico: Justo lo opuesto. Creo que por eso se da una sinergia. Nuestros métodos de trabajar son distintos. Roman me relaja y me vuela un poco al mismo tiempo. Yo soy esquematizado para trabajar, cuadrado.

La sicología del trabajo…

Nico: Las mejores ideas han salido cuando he adoptado esa metodología. Él tiene toda esa pata musical y de producción también, que se ha ido equiparando con el paso del tiempo, pero es algo que me ha servido para trabajar mi propia música también.

Obviamente cada uno tiene sus propios gustos musicales, ¿pero cuáles son las influencias del dúo? ¿En qué está basado?

Roman: Nos gusta mucho lo que hacen sobre todo productores latinoamericanos. Tiene que ver con este estilo que hemos llamado techno latino con los amigos de México, Argentina, Colombia, Perú. Uno siempre quiere ir creciendo, diversificándose,  hacer bailar, pero ésa es la base del proyecto: que suene potente en la pista.

Nico: Conversamos harto de música. Estamos siempre escuchando, mostrándonos, preguntándonos “¿escuchaste lo último de éste y este otro?”. Y ya con más lanzamientos, Roman & Castro tiene una mayor personalidad que de cierta forma le da un hábitat. Y en ese sentido, es muy valioso que cada uno tenga sus distintos vehículos para hacer otro tipo de música. Hay cosas que Roman quiere explorar por su lado, pero no se ajusta a este proyecto, y va y lo hace. Yo también por mi lado. Somos una especie de mascota que hay que ir alimentando.

Roman: No es necesario imponerse. Hay que dejar que el proyecto tenga su curso.

Nico: Y está en un momento en que ha logrado establecer algo, decir algo. Ha logrado posicionar una cosa que la gente ya reconoce.

Roman: Ese desarrollo del proyecto va haciendo que sea más exigente en cuanto a sonido, técnica, etc. La idea es llevarlo a un nivel mayor.

En toda pareja hay discusiones, opiniones distintas, etc., ¿cómo son los procesos creativos de ustedes?

Nico: El discjockear seguido es una conversación tácita de música que nos nutre mucho a la hora de hacer música. Como esa conversación que se da al poner un track cada uno. Así que cuando llegamos al estudio uno sabe más o menos lo que quiere hacer, para dónde llevarlo. Hay canciones que han nacido desde una jam de cero, los dos en el estudio; otras, que uno de nosotros
la trabaja y le comenta al otro la idea para avanzar juntos. No hay una forma de trabajar específica, pero sí, el porcentaje que tenga de cada uno, siempre la definición final de la idea global y cómo la vamos armar, recae en un 50 y 50. Hay una democracia que no es explícita. Se ha dado tácitamente.

Roman: También es válido que cada uno pueda armar un track para Roman & Castro. Conocemos el proyecto y está bien que ande. Administramos el tiempo para avanzar. Es un motor que hay que estar alimentando constantemente. Poniéndole gasolina.

Nico: La cantidad de canciones que han sido terminadas o entrado en fase final en un hotel con un parlante enano, por ejemplo, nos hace pensar que no necesitamos más que buenas ideas para seguir creciendo.

Entrevistando a varios colegas de ustedes, hablan de una escena electrónica muy fuerte en Chile, ¿pero cuáles son las falencias de este medio que se dice tan potente?

Roman: Está en constante evolución la música electrónica que nos gusta. Hay distintas etapas, por lo que es difícil hablar de un general. Este mundillo ha crecido un montón, pero las condiciones se han quedado atrás en torno a locales, producción, sistemas de sonidos, lugares para desarrollarlos. Está súper clandestino, estilo guerrilla, excepto por los festivales que funcionan bien y están desarrollados de buena forma.

Nico: La curva técnica va hacia abajo, pero la curva creativa va hacia arriba. Hay momentos en que se encuentran las dos arriba.

Pero…

Nico: La escena se desarrolla en fiestas ilegales, en patriadas personales de gente que dice “quiero aportar a esto”, y en los festivales o fechas internacionales. Es un momento que esa misma guerrilla fomenta una creatividad y una especie de resistencia que es súper interesante, que ha pasado en muchas partes del mundo y que ha levantado movimientos completos. Y la gente está siguiendo, responde a las fiestas.

¿Pero qué falta?

Nico: Falta mayor cooperación entre los artistas. De por sí la escena es chica, y está fragmentada en micro escenas que no convergen mucho entre sí. Me gustaría que hubiera más actitud como la que tiene el sello Panal Records, por ejemplo, que llega a todas partes tirando buena onda, invita a gente diversa a tocar a sus fiestas. Es una actitud que admiro mucho. Ése es el camino. Es necesario unir a todas las comunidades.

Con respecto a lo anterior, ¿es la autogestión lo que le va quedando a los artistas nacionales?

Nico: Se está empezando a confiar. Ya hay una cantidad importante de fiestas con apoyo de auspicios, iniciativas privadas, lo que indica que las cosas están cambiando. Es lento, y hay que tener paciencia y seguir trabajando.

Roman: Está en desarrollo, se podría decir. Tenemos fe en que se va a ordenar mucho más y van a existir nuevas propuestas interesantes para el público y para nosotros los artistas.

Siguiendo la misma línea, pero en el ámbito musical, ustedes han tenido la oportunidad de tocar fuera de Chile, ¿se ha acortado la brecha entre lo que se hace en otros lugares con respecto a lo que se hace aquí?

Roman: Son situaciones aisladas en los distintos lugares. En España y Argentina, estamos muy parecidos en el desarrollo. Pero si me hablas de Francia, Inglaterra, Alemania, incluso México, estamos bastante lejos. Es abismal la diferencia.

Nico: Es gente que lleva más tiempo escuchando música, saliendo, aprovechando sus ciudades. Chile es víctima de la historia reciente. Hay una especie de contención todavía que pareciera siempre estar a punto de liberarse. Nos falta mucho. En esos países hay fiestas increíbles, ocho o nueve clubes con buenos DJs y buena técnica.

Roman: Y las municipalidades y el gobierno participan constantemente, y eso aquí se ve muy rara vez.

Nico: Hay un fomento. En esos países se ve esto tal cual es: como algo cultural.

Roman: Aquí es al revés. En vez de fomento, es prohibición. Y eso está muy mal, y se siente.

Nico: Ya sabes que la música que escuchas es chilena porque tiene ese carácter de que no es fácil hacer esto.

Son unos de los músicos electrónicos que más tocan durante el año, lo que quiere decir que las cosas se están haciendo de buena forma. ¿Es esto lo que se trazaron en el año 2012? Lo pregunto porque en poco tiempo han alcanzado un reconocimiento claro.

Roman: El proyecto tenía que ver más con hacerlo súper bien y que cada track sea bacán, que los pudieran tocar DJs y que sonara competente de estándar. Desde ahí comenzó a desarrollarse por sí solo.

Nico: La gracia que tuvo el proyecto es que no hubo esa conversación inicial sobre dónde queríamos llegar. Fue un proyecto que nació en y para el estudio. Sacamos unos remixes sin haber tocado juntos en ninguna fiesta y cuando tuvimos dos que gustaron, recién ahí vino el “nos invitaron a tocar, toquemos”. Nuestra primera misión fue hacerlas cosas con estándares altos, independiente de cómo fueran recibidos.

Roman: La base de todo fue haber producido muy bien.

Pero en un momento estalló…

Roman: Con el EP que hicimos para el sello Pirotecnia. Con medios más grandes, gente tocando nuestros temas en México, Argentina; con harto feedback, con un video clip. Ahí se sintió y comenzamos a tocar un montón. Aparecimos en el booking de Pirotecnia y entramos en un ritmo que no paró más.

¿Ese es el momento en que dejaron de ser un dúo de proyección, para pasar a ser una dupla consolidada que goza de un estatus dentro del medio?

Román: No sé si consolidada, porque era nuestro primer EP, pero ahí se afirmó la cosa y empezamos a tocar todo el tiempo.

Nico: Igual hay gente que nos va a ver en un cartel de un festival y van preguntar quiénes son o qué hacen ahí y vamos a seguir siendo “de proyección” eternamente, porque así es la electrónica. En Chile siempre vas a ser novedad o nicho para el público general.

Entonces, ¿cuáles son las ambiciones musicales de Roman & Castro?

Roman: Hemos planteado distintos desafíos. No nos gusta repetir la misma fórmula. Sí, hay una columna vertebral del proyecto, pero nos gusta experimentar. El último EP de Pirotecnia es sólo de colaboraciones con amigos, muy del estudio, con los instrumentos análogos. Incluso hicimos un tema más lento, que nunca lo habíamos hecho. No hay límites. A partir de la electrónica buscamos que las producciones estén buenas, sonando bien, y así poder hablar que más que un estilo, es estética. Una cosita oscura, misteriosa y sensual.

Nico: Nos hemos dado cuenta de que es un proyecto que puede tener buena proyección si lo trabajamos seriamente, y si seguimos en el camino que estamos. La idea es hacer cosas mejor armadas, lo que significa una proyección lógica, trabajando la pista. Se abren muchos caminos. El armar un show en vivo te pone otra perspectiva también. Nosotros llevamos una discografía al vivo, que suelen ser cosas que no se presentan tanto en la electrónica. Nosotros lo planteamos como si fuéramos una banda tocando nuestras canciones, con ciertas variaciones, incorporando cosas y sacando otras. No hay muchos limites más que los que nos pongamos nosotros mismos.

Roman: Nico comenta que como proyección podríamos hacer temas pop, que sería súper entretenido, y por otro lado hacer remixes con influencias de otros países, más experimentales, incluso electro más purista.

¿Qué van a mostrar en Fauna Primavera? Podemos esperar un show distinto a lo que hicieron en Lolla? ¿Cómo están preparando el set?

Nico: Estamos trabajando algo mucho más ambicioso para el Fauna Primavera.

Roman: Éste es un show más para nosotros también. En Lolla armamos algo que tuviera nuestra personalidad, pero pensando mucho en el público que iba a ir. Ahora es nuestro cuento, nuestra música, vamos con los instrumentos. Hemos trabajado un montón en este live.

Nico: Ha sido mucha pega. Cuando vamos como DJs nos gusta llegar antes, mirar al público, ver qué hora es y según eso variar. Pero en este show queremos mostrar nuestra música como es. Nuestras canciones propias favoritas, otras que le han gustado a la gente, también algunas cosas que hemos creado sólo para el live, y desde ahí lanzarse a tocarlo libremente.

Roman: Hay un grado de improvisación también que le da emoción. Su invitación sorpresa también…

Nico: Alguien que se va a subir a cantar con nosotros. O sea estamos pensando esto como un show, y creo que es un desafío muy bonito que nos salga bien, que funcione, que a la gente le guste, para terminar luego un ratito hacia el final con un mini DJ set.

Chiquillos, para terminar, se augura un buen 2018. ¿Cómo lo ven ustedes? ¿En qué van a estar?

Nico: Nos ha tomado harto tiempo este show. Armar el live, dejarlo bien apretado y ensayarlo. Después del festival vamos a terminar todo los proyectos que tenemos en el aire en el estudio, y empezar a planear y ordenar los lanzamientos de 2018. Queremos seguir puliendo y tocando el live. Ojalá hacer una gira más profesional y armada a Europa, México… Nos gustaría visitar Colombia por primera vez, volver a Perú, Argentina.

Roman: Se cumple una etapa después de marzo, con Lollapalooza. Ya son cinco años de Roman & Castro, y tenemos casi cerrado el año 2018 en cuanto a música por sacar. Desde ahí nos queda refrescarnos, nutrirnos, y volver a crear de manera fresca para el 2019.