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Entrevista NNM: Lars from Mars

Lars Graugaard, también conocido como Lars from Mars, es un personaje excepcional dentro del mundo de la música electrónica. Titulado con un Master of Arts en The Royal Danish Academy of Music como intérprete en flauta, en el año 1983, posee además un PhD de la Oxford Brookes University, el cual obtuvo gracias a su investigación titulada Gesto y emoción en la música interactiva: retos artísticos y tecnológicos.

El danés comenzó su carrera hace cuatro décadas, y desde entonces ha trabajado como compositor freelance, intérprete en flauta, de música y de música techno experimental.

Entre sus trabajos encontramos obras de ópera, obras para orquestas sinfónicas, orquestas de cámara, ensambles, composiciones para instrumentos solistas y, por supuesto, música electrónica.

Sencillamente, una leyenda viviente con quien tuvimos el honor de conversar en el contexto de su más reciente lanzamiento, titulado Wonderfall, publicado de la mano del sello nacional Panal Records, el cual anunciamos hace un par de semanas publicando un estreno exclusivo en nuestra cuenta de Soundcloud.

NNM: Lars, cuéntanos un poco sobre tus últimas andanzas. ¿En qué has estado?

Lars from Mars: Por la pandemia he pasado tres años en Dinamarca, cosa que no me había pasado en mucho tiempo, creo que desde los años ’80. Pero eso me ha permitido profundizar en mis cosas, y hacer unos trabajos de gran envergadura, que en tiempos normales son muy difíciles de realizar, o simplemente imposible. Son estos sueños, en los que tú sabes que te gustaría mucho hacer tal u otra cosa —investigar, experimentar, desarrollar—, pero que el tiempo y las obligaciones diarias y movimientos constantes no te permiten realizar. Y estos trabajos, a su vez, me abrieron nuevas posibilidades artísticas, que luego he ido aplicando en varios trabajos musicales locales, aquí en Copenhague. Y, como “regalo”, me he reencontrado con colegas de antes, y he conocido a nuevos artistas con quienes he compartido una afinidad. Algunos de estos encuentros no perduraron, pero otros conllevaron conciertos, una vez que se volvió a permitir, y grabaciones.

También he podido trabajar con un invento, que hace que un sonido producido eléctricamente tenga propiedades similares a las de un instrumento acústico.

¿Cuál es el concepto que estás desarrollando en tu proyecto actual? Cuéntanos alguna anécdota respecto el proceso de composición del álbum.

A partir de 2019 empecé a circular alrededor del club copenhaguense Ved Siden Af (VSA), donde los mejores DJs de techno daneses tocan regularmente, junto con selectos DJs del extranjero. El disco Wonderfall, que está saliendo ahora con Panal Records, tiene bastante que ver con eso, porque cuando me encontré náufrago en Dinamarca comencé a seguir de cerca la escena danesa, especialmente la relacionada al VSA. Y me di cuenta de que existía una línea de trabajos que me interesaba mucho explorar. Se trataba de pistas de unos bpm por encima de 146 y una sonoridad más bien brillante y energética, y con elementos bastante retro.

A esto agregué mi afán por el juego musical entre lo constante y la sorpresa, todo combinado con un cierto nivel de inquietud melódica. Algunas pistas del disco empezaron con un intento de asimilar ese estilo, pero en el proceso de juntar y balancear los elementos, el conjunto se cambia, y termina siendo otra música. Relacionada, pero claramente otra. Tiene también que ver con el hecho de que no uso esos sintetizadores y secuenciadores análogos que caracterizan el estilo, por eso infaliblemente terminó lejos del punto de partida en mi búsqueda de un resultado satisfactorio.

Da sentido, supongo que trato de crear el perfecto balance entre lo que llega al cuerpo y lo que suelta la mente, y eso me aleja de una música que quiere ser puramente funcional. La atracción del techno para mí es que puedes llegar fuertemente al público, sin necesariamente invocar el pop en estructuras, melodía, armonía, forma.

¿Es verdad que creaste tu propio software para hacer música? ¿Podrías describir, en pocas palabras, cómo funciona?

Es cierto. Uso una programación propia que he desarrollado a través de 15 años. Lo he desarrollado en Max, que es un paradigma de data-flow, una programación que visualiza la información y su transformación. Tiene sus ventajas y desventajas. En un inicio te das cuenta de sus ventajas, con el tiempo pesan las desventajas. En todo caso, funciona en tiempo real, o sea, no está basado en clips, como Ableton Live, Bitwig, FL etc. Uso samples para algunos procesos, pero sin tiempo, o ritmos intrínsecos. Mi mundo es todo digital, porque el ordenador es mi instrumento y no uso ni siquiera controladores. Fue una decisión que tomé hace mucho tiempo, en parte porque me di cuenta de que toda situación igual está basada en una decisión, y porque quería un setup sencillo.

En mi software-instrumento todo es generativo, donde cada evento (tono, altura, duración, ataque) está siendo decidido por el software al instante, según los parámetros generales que doy. Entonces, manipulo la música constantemente en mis presentaciones, según las circunstancias (la pista, los compañeros músicos, mis propias ganas). Parto con presets que representan una idea general, para luego desarrollar la dinámica musical, enfocándome en que todo ande como quiero.

¿Cuál es el origen de tu vínculo con la escena musical electrónica de Chile? ¿Qué opinas de cómo se ha ido desarrollando? 

Mi relación con la escena chilena surgió a través del músico chileno, radicado en España, Cristóbal Saavedra (aka Equipo), quien me introdujo a Pueblo Nuevo. A partir de ese momento todo ha tenido un flujo muy natural, y de cierto modo es difícil sobreestimar lo que debo a la escena chilena.

Obviamente té eres el responsable de tu propio desarrollo, pero estoy muy consciente de la suerte que he tenido en tener invitaciones, oportunidades, colaboraciones y en general el interés que he sentido hacia mis trabajos por parte de los y las artistas que constituyen la escena chilena. Me gustaría pensar que he aportado algo de vuelta, pero sobre todo me siento muy ligado a esa escena tan rica y abundante. Y aunque el dinero y las circunstancias siempre son una preocupación, igual es una escena muy resistente. Las ganas de crear y unirse alrededor de la música electrónica corre muy fuerte en Chile, y hay artistas de alto nivel y mucha originalidad.

¿Cuáles son tus planes a futuro? ¿Podremos verte en Chile?

A partir del 1 de marzo estaré en Santiago, y me quedo hasta finales de mayo. Han sido tres años de ausencia. Es demasiado largo.

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