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Créditos: Frank Lebon

Leon Vynehall – Rare, Forever

El productor británico Leon Vynehall estrenó hace unos días su cuarto larga duración titulado Rare, Forever a través de Ninja Tune.

A Vynehall le sigo la pista desde que escuché su excelente Music for the Uninvited (2014). Me llamó la atención de entrada la composición y como mezclaba sonidos electrónicos con cuerdas obteniendo como resultado un groove increíble. De hecho, el álbum está fuertemente influenciado por la música funk, soul y hip-hop que su madre solía tocar en los viajes diarios en automóvil hacia y desde la escuela.

De ahí en más, el productor ha ido sorprendiendo con cada lanzamiento porque no se ha quedado en una etiqueta o sonido. En su siguiente trabajo Rojus (Designed to Dance) (2016), vuelve armar un álbum pistero que, pese a tener clara tendencia al 4×4, no es un house clásico. Hoy lo escucho y lo sigo encontrando novedoso y atemporal en su propuesta.

Luego, su álbum más íntimo vendría siendo Nothing is Still (2018). Desde la inspiración familiar que cuenta el productor al explicar que el álbum intenta musicalizar lo que fue la migración de sus abuelos de Londres a Nueva York por 1960 y, al mismo tiempo, su propia experiencia al mudarse a Los Ángeles. En este último trabajo quedé gratamente sorprendido (nuevamente) por las composiciones y cómo utiliza los instrumentos para generar melodías y, a la vez, emociones. Es un álbum que si se escucha con animo contemplativo puede generar algo muy interesante en el escucha.

Todo el preámbulo anterior fue para sentar una base desde dónde discutir Rare, Forever (2021). Desde que escuché su primer single “Mothra” quedé muy ansioso. En palabras del propio Vynehall al hablar de este primer adelanto, “el título de la canción se traduce literalmente del latín a (algo así como) ‘Mirate’. Una introducción adecuada a un álbum sobre mi propia siquis, pensé. Empieza donde se quedó Nothing Is Still, pero rápidamente cambia a algo más fluido, quizás incluso siniestro. Pienso en esta canción como si fuese un primo jodido de ‘Envelopes (Capítulo VI)”.

En 10 canciones y casi cuarenta minutos de duración Vynehall vuelve a coronar una búsqueda, una manera de representar sus influencias musicales y el camino que ha ido forjando, consciente o inconscientemente desde sus inicios. Es de esos productores que logra sorprender, que no busca ser parte de alguna moda o tendencia, más bien diría que produce un sonido tan genuino que lo transforma en algo único. Esa sensación de honestidad la admiro mucho en su música y es algo que busco continuamente al escuchar música, ya sea en canciones nuevas o antiguas.

Sin dudas que el álbum es bailable en canciones como “Dumbo” o “Snakeskin ∞ Has-Been” pero creo que al escuchar este álbum Leon nos reafirma su sonido, con elementos tanto bailables como ambient. Nos recuerda quién es como productor y qué estilos musicales sigue intentando reinventar o continuar mezclando.

Sin más rodeos, escúchalo en tu plataforma favorita.

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